HABLANDO DE MIEDOS

Ayer, mientras conducía, venía pensando en el tremendo esfuerzo que me ha supuesto superar mi ansiedad al volante. Hace unos años, solo con pensar que tenía que manejar el coche simplemente por ciudad, me provocaba un pavor irracional que me obligaba a conducir agarrotada y con todos los músculo en tensión. Esa angustia tiene el curioso nombre de amaxofobia. Los que están a tu alrededor no pueden comprenderlo, incluso les parece ridículo, así que para superarlo tenía dos caminos: o contratar a Bautista o exponerme directamente a mis miedos.

¡Y lo conseguí! Recuerdo que me hice el trayecto Huelva- Alicante de una sentada yo sola. Simplemente me subí al coche, cerré la puerta a mi subconsciente y me relajé. ¡No sé cuantas veces escuché la canción Chica de Ipanema! Debe de tener algo especial porque incluso hoy día, sigo escuchándola cuando algo me de preocupa. Os dejo el link al final del post para que la disfrutéis. Supongo que es como una especie de mantra para mi cerebro, jaja. Ahora soy como Rayo MacQueen, el terror de la carretera pero con prudencia ehhh! Ánimo a tod@s las personas que tengáis este problema, estoy segura de que lo podéis superar.

¡Por cierto! Yo os iba a hablar del mono que veis en estas imágenes! Lo descubrí hace poco en Oysho, y me encantaron sus mangas abiertas y sus vainicas. Ayer como iba a la playa me lo puse con un bikini debajo y lo acompañé de un cesto con puntilla, un sombrero panamá y unas cuñas con un tacón taraceado de distintos colores procedentes de Brasil, aunque normalmente lo uso con sandalia plana. Como complementos, me coloque un collar de artesanía guatemalteca y mis aros de Aristocracy. ¡Espero que os guste y os deseo un feliz lunes!

Carmen

 

Mono/Jumpsuit Oysho  Cesto/Wicker basquet Ale Hop (colección verano) Pendientes/Earring Aristocrazy

Fotografía Javier Dorado

14 thoughts on “HABLANDO DE MIEDOS

  • 24 julio, 2017 at 11:45 am
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    Me siento totalmente identificada. Yo por ciudad no tengo problema, pero por la carretera evito conducir. Me siento insegura pensando que el de atrás pensará que voy muy lenta y por la autovía ir a velocidad alta me agobia bastante. En fin que solo hago los pequeños trayectos que conozco y en los que me siento segura. Es bastante fastidioso porque nadie lo entiende. Que conste que conduzco todos los días por ciudad y sin ningún problema. En fin, me alegro de que a ti ya no te pase y me alegro que hayas compartido esto.
    Un saludo

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  • 24 julio, 2017 at 2:33 pm
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    Ah fantástico este post! Yo no tenía miedo de conducir en general pero si a los puentes. Hice lo mismo que tú, me fui a los Keys manejando, y tuve que cruzar ya no sé cuántos puentes, pero si hubo uno en especial que me marco, porque mide 15 millas. Había que superarlo 🙂 gracias por compartir, besos

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  • 24 julio, 2017 at 2:36 pm
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    A mi me pasa que ahora no tengo coche con lo cual no conduzco desde hace bastante tiempo y no se si volvere a conducir porque me da mucho respeto cada vez mas, sera por la edad. El look es precioso ideal para ir a la playa .Bss.

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  • 24 julio, 2017 at 3:15 pm
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    Muy bien x ti. Es verdad que los miedos están en nuestro inconsciente y o le echamos arrojo y podemos con ellos o nos pueden. Besote

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  • 24 julio, 2017 at 5:02 pm
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    Hola!!! al leer el titulode tu post me llamo la atención ya que mi esposa tiene miedo a cruzar caminando los puestes que ella siente que son inseguros. Con respecto a tu look se me hace que te va muy bien, el sombrero le da un plus y tus sandalias le dan aun mas elegancia.

    con respecto al miedo; hace unos días encontre este testimonio en la pagina de un amigo les doy el link http://diegodreyfus.com/testimonios.html y les transcribo su testimonio a continuación.

    Me sentaba al volante y en automático comenzaba a sentir mi respiración revolucionándose, a sudar copiosamente; perdía el control y me ponía en peligro a mí y a quienes estuvieran conmigo en ese momento.

    Soy Raúl Castro Lebrija. Tengo 41 años, nací en Coatzacoalcos, crecí en la Ciudad de México, desde hace seis años vivo en Cancún y tengo… tuve, fobia a manejar.

    Mi historia comenzó a los seis años de edad. Mi madre nos llevaba al dentista, a apenas unas cuadras de la casa, en nuestro Datsun 1974, pero a dos calles del consultorio sentí una gran fuerza por nuestro costado izquierdo. Nos estaba chocando una larga camioneta guayín, de esas tan de moda en 1980.

    Bajé del auto sin ningún rasguño, ya que mi madre terminó por protegerme del impacto y los cristales, pero al buscar a mis hermanos en los asientos traseros tuve frente a mí una de las imágenes más horribles a mis entonces seis años: los dos asustados, llorando y con rastros de sangre en el rostro y la ropa. “Sólo fue el susto”, dijo mi abuelo. Pero ese susto me acompañó durante muchos años.

    Luego de ese impacto me ponía muy nervioso a bordo de cualquier vehículo. Tenía miedo ante la posibilidad de volver a chocar, de voltearnos o de salirnos del camino o de la carretera. En un lapso de 20 años choqué unas siete veces más, nunca manejando. Cada experiencia era una dura crisis que terminaba en depresión, en dolor… mucho dolor. Cuando tenía 15 años, mi padre intentó enseñarme a manejar. Su poca paciencia y la incomprensión de lo que yo sentía, hacía que termináramos a gritos.

    Viví todos estos años con una fobia a manejar, a chocar, a que me golpearan, al dolor que eso provocaba. La mayoría de mis amigos ya tenían coche, mis propios hermanos tuvieron coche, y yo solo tenía pánico. Tuve alguna novia que de plano me cortó por el problema y éste se hacía más grave cuando veía a alguna señora mayor conduciendo un coche stadard. Sabía que la señora no tenía mejores reflejos ni era más hábil que yo. Pero ¿por qué yo no podía?

    Muchas personas se ofrecieron amablemente a enseñarme a manejar, pero no era una cuestión de técnica, sino de un pánico incontrolable que siempre terminaba por imponerse. Los defraudé a todos. La verdad, pensé que así pasaría toda mi vida, así que comencé a justificarme: “Manejar en el D.F. es horrible”, “prefiero las ciudades con transporte público eficiente como Barcelona”, “me gustan las ciudades donde todos caminan o el metro o toman taxis, como Nueva York”. Además, como tengo problemas económicos, un coche es un lujo que no me puedo dar (¡Fiuuu!). Engañé a muchos, a mí no.

    Las cosas realmente cambiaron cuando conocí a Diego Dreyfus y prticipé en su taller “Más allá del miedo”. Con él entendí que, al tomar el volante, mi mente se iba a ese momento del accidente y, lo que ella hacía, era protegerme de repetir una experiencia tan dura. ¡Carajo! ¡Yo tenía seis años! Pero, si yo me mantenía en el “aquí y ahora” estaría seguro. Soy un adulto que hoy puede defenderse, tengo habilidades y buenos reflejos. Riesgos hay siempre, pero yo los podía enfrentar.

    Entendí también que mi miedo no era a manejar propiamente, sino a chocar o morir en un accidente. Por ello, en su taller tomé la iniciativa y casi corrí para ganar el lugar y poder meterme a un ataúd. “Si le tengo miedo a morir, pues tengo que vivir la experiencia de morir”, me dije. Al salir y comentar mi experiencia mortuoria con el grupo, mi amigo Martín Verdayes se ofreció amablemente a enseñarme a manejar.

    Nos fuimos a un lugar solitario y, en cuanto empecé a conducir, me di cuenta que algo faltaba… ¡La fobia ya no estaba ahí! Evidentemente me faltaba practicar, pero ya no había la angustia ni el pánico que me acompañó durante años al tomar el volante. Al entender el proceso del miedo, pude finalmente superarlo. Yo estaba tan concentrado conduciendo, que no me di cuenta que Martín me tomó esta foto que acompaña al texto. Si tú tienes una fobia, un miedo descontrolado como el que yo tuve, te juro por lo más sagrado que hay una solución. Yo te entiendo y por eso te deseo mi clase de éxito: el superar el más grande miedo que tengas en tu vida. Ese que a muchos les parece una tontería, una estupidez.

    Por cierto, ya estoy visualizando el que será mi primer coche.”

    Bueno espero y a alguien le sirva

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  • 24 julio, 2017 at 6:06 pm
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    Ay Carmen que post más interesante , a mi me ocurre todavía lo mismo ,pero mi pavor es aparcar … tengo pánico aparcar y siempre voy a Parkings , tengo que superarlo , estoy feliz porque el otro día conseguí hacerlo sin ponerme nerviosa , seguiré tus consejos .
    El mono te queda muy bonito y para el veranito es ideal , me encanta el capazo ,este año me ha dado por comprarme capazos .Besitos cariño y feliz semana .
    http://www.pperlenoirstyle.com

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  • 24 julio, 2017 at 6:42 pm
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    Hola Carmen. Hace años que no conduzco a causa de un problema médico que tuve y que me hizo perder parte de campo visual del ojo derecho. Yo tomé la decisión contraria. Cuando comprendí que mi problema me causaba una inseguridad terrible con peligro para los demás dejé el coche para siempre. Tu outfit perfecto. El mono es precioso y la selección chill out de la chica de Ipanema, un lujo. Besos

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  • 25 julio, 2017 at 6:49 pm
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    Ohhhhh nenaaaa me ha encantado tu blog !!!! <3 , también tu historia y tu estilismo, me quedo para siempre me encannnntasssssssssss !!!

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  • 25 julio, 2017 at 7:10 pm
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    ¡Enhorabuena guapa! Así se superan los miedos,enfrentándose a ellos… Ahora no puedo parar de escuchar la canción… ¡Un abrazo grande!

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  • 26 julio, 2017 at 3:39 pm
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    La única forma de superar los miedos es afrontándolos, lo sé y me siento identificada con lo que contabas, conduzco pero siempre que puedo evitarlo lo hago y en lugares donde hay mucho tráfico me horroriza, me pasa desde que sufrí un pequeño percance en un atasco, a ver si hago como tú… cerrar esa puerta!
    El look genial, para playa o cualquier día de verano, los zuecos me han encantado.
    Besos
    http://desedayrosa.blogspot.com.es

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  • 6 agosto, 2017 at 4:23 pm
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    Hola Carmencita … ahora que vaya a Madrid en septiembre podré ver como manejan los españoles, lo que es acá en Lima es un caos, hay que tener nervios de acero para manejar y no querer matar a gente que maneja transporte publico que se te cruzan sin piedad y si estas distraído …ZASSSSS te chocaron y andales a sacar una moneda para que te paguen el daño … siempre digo , si manejas en Lima …. puedes manejar en cualquier lugar del mundo !!!
    Pero estoy completamente de acuerdo contigo… afuera puede existir el mayor caos pero si dentro de tu carro o coche como ustedes lo llaman, creas un ambiente único de buena vibra, relajo y que todo fluya … nada podrá hacerte sentir mal y afectarte.
    Hace noviembre del año pasado yo trabajé para una empresa y era relacionista publica y tenia que visitar muchos clientes, prácticamente mi carro era mi oficina y jamas deje que el caos del trafico me afecte …
    Hay que saber disfrutar hasta del caos … y sacarnos los miedos de adentro y de encima !!! no hay como vivir y disfrutar de todo …
    By the way … Ese mono esta monisimo !!!! un beso preciosa !!!

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