¿YA ESTAMOS EN NAVIDAD?

Todo el mundo me mira como un bicho raro cuando digo que no me gusta la Navidad. Estoy cansada de justificarme. No me falta ningún ser querido, no estoy pasando ningún bajón emocional, vivo con una familia normal. Simplemente no me siento invadida por ese espíritu navideño del que todos hablan. Si quiero ver una película, en casi todos los canales, me asalta el Grinch o Rodolfo el Reno. Si quiero reservar en mi restaurante favorito, hace siglos que está completo. Si quiero comprar regalos porque en estas fechas hay que regalar, tengo que enfrentarme a una especie de competición de: no me pises, no me empujes, ya no queda… Y sobre todo, hay que demostrar que eres muy feliz aunque no lo seas. Forma parte del atrezzo. También me ocurre, que no puedo evitar un pequeño poso de culpabilidad cuando me uno a este derroche desenfrenado, mientras mucha gente sufre autenticas privaciones.

De lo que estoy segura, es de que puedo salir ilesa de comidas, cenas y demás atracones sin Omeprazol y Sales de frutas. De que puedo seguir riendo como hago todo el año. De que podría pasar sin regalos aunque se empeñen en regalarme. De que a pesar de los millones de bombillas encendidas y de la contaminación lumínica, confío en que el planeta saldrá adelante. Y, como siempre intento sacar algo bueno de todas las situaciones, la lectura positiva de mi Navidad, es el mogollón de achuchones, besos, miradas, cariño a toneladas de las personas que tan pocas veces veo al año. Mi máxima favorita, es intentar ser feliz siempre, no solo cuando lo marque el calendario.

En las imágenes llevo un vestido maxi de punto con falda tableada que he combinado con un sombrero a juego y unas botas con estampado piel de serpiente. Os dejo los links como siempre, al final del post. Un millón de besos

Carmen

Vestido Massimo Dutti Botas Cuplé Moda Sombrero Stradivarius Bufanda amarilla H&M

VESTIDO BLAZER

Siempre espero este puente del año para comprar los regalos de Navidad, pero por un motivo u otro, voy dejando aparcadas estas compras y al final, como todos los años, las hago a la carrera prácticamente casi el día 23 de Diciembre. Pero a cambio, he compartido momentos inolvidables con mis hijos y lógicamente no he parado en casa. Por nuestra forma de vida, la familia casi nunca está al completo a excepción de las vacaciones de verano o navideñas, así que aprovechamos al máximo cuando conseguimos coincidir al menos tres de nosotros. A las que me leéis y tenéis algún hijo/a fuera, sé que me comprendéis perfectamente. El tiempo no ha acompañado precisamente y lo que iban a ser días de playa, se han convertido en cenas, comidas y meriendas con el consiguiente kilo que se me ha pegado a las costillas aunque vosotras no lo notéis (la menopausia no perdona). He aprovechado para estrenar alguna cosa que tenía guardada, como este vestido estilo blazer que podéis ver en las imágenes, al que le he visto muchas posibilidades. En este caso lo he combinado con unas botas de piel con estampado de serpiente de la marca Cuplé, que a pesar de tener tacón, son comodísimas y un abrigo negro largo. Si quiero darle darle un aire más festivo al vestido, tan solo cambiaré el cinturón negro por uno en dorado y unas sandalias a juego. ¿No me digáis que no es una buena idea? Como complementos, llevo un bolso también negro y una gargantilla de eslabones grandes de Mango. Espero que os guste y como siempre, os dejo los links al final del post. Un besito

Carmen

Vestido: Massimo Dutti Botas Cuplé Gargantilla Mango

VESTIDO BORDADO

Cuando mi madre abría el baúl que permanecía solitario en el desván de la casa familiar, yo asistía fascinada a este ritual, aún incluso sabiendo lo que había dentro. El intenso olor a naftalina, mezclado con restos de pétalos de rosa mustios, inundaba mi pituitaria. En el fondo del arcón primorosamente envuelto en una sábana bordada, se encontraba mi tesoro favorito, el que tenía prohibido tocar porque normalmente siempre llevaba las manos sucias del huerto. Allí estaba el vestido de boda de mi bisabuelita. No era un vestido al uso como los trajes de novia que yo estaba acostumbrada a ver. Este, era negro, sin escote, con el cuello bien subido y profusamente bordado en la pechera. El resto del vestido era tan sencillo, que a mi me desconcertaba. Nada que ver con un vestido de princesa, que es como yo pensaba casarme en el futuro. Era un vestido típico de aldeana pero con un tejido enriquecido. El vestido que podéis ver en las imágenes es de Zara y aunque no tiene absolutamente nada que ver con el otro, a mi me asaltaron los recuerdos y la nostalgia en cuanto lo vi. Como es un vestido suelto y no acababa de verme, decidí acoplarle un cinturón ancho en la cintura y unas botas de tacón alto para hacer las fotografías aunque a mi me encanta con un botín tipo cowboy para darle un aire country o unas sandalias si lo que queréis es darle un aire más festivo. Os dejo el link a la prenda, más abajo. Espero que os guste. Un besito y feliz semana

Carmen

Vestido Zara

Fotografía Marina Dorado