¿OPERACIÓN BIKINI?

Verano a la vuelta de la esquina y en algunas de nuestras cabezas rondando la dichosa operación bikini. Qué tremendo. Ha creado hasta frase propia. Me encantaría saber quién dicta los cánones de belleza para decirle que no estoy de acuerdo con las dietas draconianas ni con las férreas tablas de ejercicios para sacar una tableta abdominal que te deja la barriga a cuadros. Se puede engañar a la fuerza de la gravedad con un sacrificio enorme. Estoy cansada de hacer sentadillas, máquinas de step y no hago spinning porque no me gusta nada, al final, mis nalgas, en cuanto me despisto un segundo vuelven a buscar la cuesta abajo. Hace ya tiempo que vengo valorando si merece la pena tanto sacrificio cuando puedo conseguir buenos resultados de manera más cómoda y digo buenos resultados porque no aspiro a tener el cuerpo felino de una chica de 20. Estoy a prendiendo a aceptar los cambios en mi cuerpo sin tanta tragedia, antes sufría por todo y me tiraba emberrinchada todo el día si no se me notaban los músculos, los tendones y hasta los huesos. Ya lo dije en un post antiguo, la operación bikini no empieza en primavera, se trabaja todo el año. Yo me he apuntado a los paseos en bicicleta aunque sea engorroso cargar con ella, soy adicta a las caminatas que me permiten contemplar el paisaje y sosegar la mente (esto lo descubrí porque tenía extrasístoles y el cardiólogo me lo recomendó) hago Yoga con estiramientos y recurro a toda la aparatología y cosmética reafirmante que me ayuda de una manera alucinante. Mucha gente me comenta que hable de mi dieta pero es que no llevo una dieta mágica, como de todo exceptuando fritos, carne roja, salsas, bollería y productos procesados aunque los fines de semana me la salto un poquito y el chocolate negro me encanta. En fin que me enrollo, hay muchas maneras de buscar la felicidad y creo que ésta es una de ellas. Un besote y gracias siempre por estar ahí.

Carmen

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Fotografía Marina Dorado