CÓMO HE CONVIVIDO CON EL VIRUS

Hola, ¿como estáis? Espero que bien aunque supongo que algunos habréis pasado el virus como nosotros. Que habréis perdido seres queridos. Que muchos de vosotros estaréis trabajando para que los demás estemos bien en casa. A todos os mando un gran abrazo y mucho ánimo. Hoy os dejo un vídeo de las medidas que hemos tomado en casa durante la enfermedad. Aunque yo estoy en el día 35 después de mi contagio, todavía no he recuperado el olfato y mi hija sigue con temperatura que oscila de 37ºg a 37’4ºg y el médico nos ha dicho, siempre por teléfono que no sabe el porqué, todo esto sin plantearse hacerle una radiografía ya que ella es asmático-alérgica. Tampoco tenemos pruebas hechas, con lo cual moralmente, el tema de hacer por lo menos la compra, a mi se me hace imposible. Perdón por mis quejas, de hecho es la primera vez que hago una crítica en el blog, pero creo que la gestión que se está haciendo de todo este asunto es pésima. Solo espero que pronto encontremos herramientas viables para poder hacer frente a este virus y podamos retomar una vida normal. Un gran abrazo

Carmen

¿QUÉ SON ESAS GANAS LOCAS?

¿Qué son esas ganas locas de salir corriendo que me apremian? ¡Qué poco aprecio le tenía a la palabra libertad!

Entre mis dedos, lentamente, se desvanecen girones de tiempo. Imagino la mullida hierba a los pies de un roble, cuyas ramas desbordadas de líquenes y musgo, se alargan en un intento de tocar la bóveda celeste. Cientos de sonidos susurran desde la espesura y escucho atenta como respiran las plantas, como florece la primavera. Es la armonía de los sonidos de la naturaleza. A mi alrededor, prados colmados de amapolas, malvas y nomeolvides se mecen en una deslumbrante sinfonía. Me imagino con guirnaldas en el pelo, girando descalza, aspirando lentamente la tormenta lejana. El azul del cielo ha cambiado. Huele a tierra fecunda, huele a Gaia, a Pachamama.

La tierra que nos cobija, se cura, pero también nos cura a nosotros de nuestra propia codicia, de nuestro ego desbordante. Vivíamos muy de prisa. ¡Vivíamos tanto hacia afuera! y ¡tan poco hacia adentro! Todavía no entendemos que somos pura energía, que somos seres interconectados.

Nos hicieron creer que el incremento del consumismo alimentaba nuestro bienestar, cuando la felicidad solo se puede encontrar en las cosas sencillas, en las cosas pequeñas. La geopolítica nos hace esclavos dependientes de un sistema que tiene que variar el rumbo. Lo que sufrimos ahora es producto del deterioro que estamos provocando en el planeta. Nuestra supervivencia radica en un cambio de valores que nos haga responsables de nuestros actos para las generaciones futuras. De momento, esta crisis nos ha enseñado una palabra hermosa que se llama solidaridad y que constituye el valor más humano de las personas. Como dice Jorge Bucay en su libro El camino del encuentro:

Habrá que encontrar el rumbo y empezar a recorrerlo. Y posiblemente, habrá que arrancar solo y sorprenderse al encontrar más adelante, en el camino, a todos los que seguramente van en la misma dirección que nos obligar a ir más allá.

Carmen

VERDE SELVA

Un soplo de aire me transporta a un lugar de Bolivia, al hotel Santa María la Antigua. Es temprano y acaba de llover, las rachas de viento agitan las cortinas de mi dormitorio. A lo lejos, se escuchan las voces de los vaqueros que montados a caballo intentan reunir a las reses antes de que suene la señal del desayuno. El estrépito de los loros intentando guarecerse del aguacero es ensordecedor y el aroma de las flores exóticas provoca en mi mente sensaciones indescriptibles. La ventana me atrae como un imán y todo lo que percibo es una sinfonía de verdes. El verde de la selva, el verde que nos empeñamos en mutilar, el verde que deseamos destrozar. Vivimos freneticamente, inmersos en un mundo artificial sin escuchar la llamada del patrimonio más sagrado que tenemos, el de nuestra Tierra, la herencia de nuestros hijos. Mientras, se firman miles de pactos, el último se llama Leticia con 16 puntos para salvar este terremoto mediático. Yo todavía tengo fe en nosotros, la raza humana, en la memoria colectiva transmitida de generación en generación y sobre todo en el instinto que nos ha mantenido vivos a lo largo del tiempo. El post sobre este hotel, podéis verlo aquí.

Hoy me he desviado tremendamente de la descripción de mi look, pero el verde me ha hecho soñar con un mundo mejor. Llevo un dos piezas, el top con escote asimétrico y una falda midi con drapeado en la cadera. Lo he combinado con unos salones de charol en rosa empolvado y un bolso de pedrería y plumas también en rosa. Por último, me he recogido el pelo para que se vean los pendientes de piedras en la misma tonalidad que el vestido. Os dejo los links a las prendas más abajo. Un besito

Carmen

Top Zara Falda Zara Bolso Gloria Velazquez

Fotografía Javier Dorado

HOME TOUR

Hoy os dejo un Home Tour sobre el piso que hemos comprado y las reformas que hemos hecho en él. Hay bastantes meteduras de pata, porque esta reforma la hicimos desde la distancia y no podíamos controlarlo todo. Ahora, poco a poco, iremos subsanando algunos errores hasta dejarlo a nuestro gusto. Podéis visualizar el vídeo pinchando en el enlace que os dejo a continuación. Un besito

Carmen

https://youtu.be/T3WRfSX5XhA

LA TIRANÍA DE LOS LIKES

vestido guipur

Mientras las tostadas de mi desayuno se enfrían, yo sigo dando vueltas a la fotografía que voy a subir. Elijo un filtro, me encanta el New York y un hastag que va de comida, en este caso, #foodporn y por fin, envío la imagen a mis stories. Ahora ya puedo deglutir tranquila mientras reflexiono sobre el bikini que voy a llevar a la playa, no puedo repetir el mismo modelo de la semana pasada, eso significa una perdida de tiempo considerable dentro de mi armario hasta que dé con el look perfecto. Aún así, casi con toda seguridad, mi hijo repetirá el boomerang 300.000 veces hasta que me de por satisfecha y llegaremos tarde al chiringuito como siempre.

Lo injusto de la situación, es que hoy se mide la importancia de una foto por sus likes y el perfil de un instagramer o blogger por la cantidad de seguidores. Así de fácil. No importa el trabajo ni el sacrificio que hay detrás, el obtener buenas instantáneas o buscar outfits originales. La plataforma de despegue para contar con suficiente visibilidad para algunas marcas está en unos 20.000 seguidores. Superar esta barrera por métodos naturales supone un cierto agotamiento mental porque yo no pertenezco a la generación Millenial, yo juego en otra liga, la de los 50 y esto complica un poco más la cosa. Y estoy convencida de que debería ser al revés. Yo no vendo sueños, esa no es mi meta. No viajo en jets privados alrededor del mundo, ni tengo mil bolsos de Dior, aunque confieso que tengo alguno. Mi meta es acercarme a un publico fiel aunque sea reducido, ser natural y honesta porque soy de carne y hueso como el resto de los mortales. Acepto campañas de marcas que ofrecen calidad y muestro moda que se adapta a mi perfil y a la que pueden acceder muchas más personas. Yo no puedo subir una foto diaria a Instagram porque no me lo puedo permitir y porque de lo que se trata es de inspirar y mi mente se agotaría.

Mi reflexión es que disponer de cien mil o un millón de seguidores, te puede convertir en Influencer. Comprarlos también, pero ¿cuantos llegan a interaccionar realmente con su publico selectivo?¿Cuantos falsos Influencers existen? Las redes sociales son adictivas, pero lo mio es consentido. En este momento, se han convertido en una parte importante de mi vida y mi familia me apoya. Me gusta generar contenido y conectar con la gente, por eso valoro tanto YouTube, aquí disfruto muchísimo porque no hay tanto postureo y se actúa con más naturalidad y lo mejor de todo es que me hace más visible. Y aquí sigo, inmersa en un mar de redes, despacito pero contenta…

Carmen

Túnicas rosas
Túnicas bordadas
Vestidos románticos

Vestido Gracia Capilla Boutique

Fotografía Elias Dorado